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Es de noche, me encuentro sola, a oscuras, el único haz de luz existente proviene del faro que se encuentra en la calle, a un costado de mi ventana, estoy recostada en mi cama haciendo un recuento de todo lo vivdo en este día, la habitación posee paredes de ladrillo rojo, que con esta iluminación no tienen la misma tonalidad brillante, ahora son muy opacos y tristes, el techo es color blanco, sucio y viejo debido a los años, es un cuarto sin vida, es un cuarto frío, silencioso, excepto por l calor que despide mi cuerpo y la pauta constante de mi respiración...
Afuera, el ambiente es húmedo por lo que comienza a revolotear por doquier un olor a tierra mojada, indicio de que una tormenta se acerca, el viento sopla fuerte, las cortinas de ese cuarto, que muchas ocasiones me es tan extraño, comienzan a danzar al ritmo del chiflón que se escabulle por la ventana y seprentea por todo mi cuerpo provocando un escalofrío que recorre todo mi ser, lo que me hace salir de mi ensimismamiento, de mis pensamientos y levantarme para cerrar la ventana y poner un fin a esa danza sin frenesí; antes de cerrarla inevitablemente volteo al cielo, en ese momento un relámpago acompañado de un trueno estremecedor cruza de extremo a extremo el cielo oscuro otorgándole así unos instantes de luz que iluminan todo a mi rededor, por unos segundos todo es claro, puedo observar cada uno de los recovecos que están en el exterior, lugares que conozco como la palma de mi mano, pues desde hace ya varios años convivo con ellos día a día y son parte de mi vida, de repente todo vuelve a esconderse entre las sombras que se apoderan una vez más de la noche, sí, indudablemente se acerca una tormenta. Al terminar ese espectáculo por fin cierro la ventana, en ese momento mi gatita entra a la habitación me mira y comienza a ronronear y a rodear mis piernas, señal de querer caricias, me inco, la tomo entre mis brazos, me vuelvo a recostar en mi cama y a ella en mi regazo sin parar de ronronear, ese sonido anestesiante, me va sumergiendo poco a poco de nuevo en mis pensamientos...
En eso escucho un golpe muy tenue en la ventana, que me hace sobresaltar, luego escucho otro y luego otro, y otro, cada vez más contínuos y más intensos, es la lluvia que ha comenzado a caer sobre la tierra, sobre el pasto, sobre los árboles, sobre las casas, sobre el pavimento, sobre todo lo que existe en este mundo, llenándolo así de vida, hidratándo todo lo que estaba por morir de sed, dándole otra oportunidad para vivir, de comenzar de nuevo...
Es entonces cuandocomienzo a pensar que esta noche lluviosa sirve para llevarse todos los malos momentos y recuerdos que se fueron acumulando durante este día, o semana o mes o año, no importa, simplemente se los lleva, esta lluvia sirve para purificar el alma, pues cada gota que besa el cristal frío y sombrío de mi ventana es una decepción que se va y no volverá, pero así como cada gota que resbala deja una huella en el cristal, esos momentos tristes dejaron la suya en mi vida, aunque eso no me pone mal, al contrario, es una lección que la vida me deja, es algo vivido que no regresará ni se repetirá, siempre y cuando yo así lo quiera y esté en mis manos ponerle un fin...
Sumergida en mis pensamientos no me percaté en qué momento cesó la lluvia, simplemente dejé de escuchar los golpecitos en mi ventana, mi compañera se había quedado dormida y no ronroneaba más, me levanté, ella despertó y se asomó por la ventana todavía cerrada, la abrí y salió corriendo hacia la pequeña área verde que se encuentra al pie de mi ventana; afuera todo estaba en profunda calma, el cielo comenzaba a despejarse y se comenzaban a vislumbrar unos pequeños destellos provenientes de las estrellas, todavía caían al suelo pequeñas gotas que habían quedado atrapadas en las cornisas de las casas, en las hojas de los árboles o en cualquier lugar que pueda albergar una pequeña gota de agua, voltee a todas partes y me di cuenta que aún quedaban rastros de aquella tormenta, los cuales poco a poco irán desapareciendo, esas pequeñas gotas, esas pozas, con el tiempo, se irán evaporando para dar paso a un nuevo horizonte soleado y lleno de vida, y así, de igual manera los malos momentos vividos irán desapareciendo poco a poco, se evaporarán dando paso a un nuevo día lleno de esperanzas y nuevos sueños; con esta reflexión miré por última vez hacia fuera de mi casa, llamé a mi gatita, cerré la ventana y me recosté una vez más en aquella habitación que ya no me era tan desconocida, ni ajena, suspiré y en mi rostro se dibujó una sonrisa que estaba cargada de alegría y optimismo y de ganas de seguir luchando en la vida para así disfrutar de ella.
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